Cuando Aída María Montalvo tenía 8 años leía a escondidas. Sus padres Raúl y Aída le pedían que no lo haga con un “se te gastará la vista”. Su miopía progresiva provocó que un médico de Alausí (Chimborazo) les anunciara que quedaría ciega pronto.
Eso no ocurrió y contra los malos pronósticos se graduó de maestra en el desaparecido Normal Superior Número 1 de Quito, donde hoy funciona el colegio Gran Colombia, en la calle Selva Alegre. Ahora tiene 57 años y tras 32 años en el magisterio tramitó su jubilación desde julio.
Hasta el viernes pasado se dio modos para impartir sus clases, pues finalmente consiguió que aprueben su trámite de jubilación. A veces no podía usar ni siquiera sus lentes de contacto pues sufría infecciones. Sin ellos únicamente ve sombras.
Diabetes, artrosis, artritis y degeneración macular relacionada con la edad de uno o de los dos ojos. Esas son las deficiencias más comunes que se registran entre los maestros que deciden jubilarse anticipadamente, según el Seguro Social.
“Me duele, sufro una degeneración en la mácula de ambos ojos”, contó la docente hace unas semanas, durante el recreo.
“Señorita Aída, ¿qué hace aquí?”, le consultó al llegar al bar de los profesores su esposo, Augusto Carrera. Ella, como ya es costumbre, le respondió con un: “Buen día señor Carrerita”.
Él la tomó del brazo y la ayudó a subir los escalones que conducen a la segunda planta, donde estaba su grado. Hasta el año lectivo anterior eran el matrimonio de profesores de la institución. A veces él le ayudaba en las clases de matemática y ella le daba una mano con la historia.
La directora, Marcia Cruz, les asignaba el mismo grado para que puedan apoyarse. “Imaginé que la jubilarían a ella primero por su problema de visión”.
Augusto Carrera tramitó la jubilación para que Aída Montalvo no se quede sola en casa al salir del magisterio, pero a él se la aprobaron primero porque tiene 63 años y 35 en el magisterio.
Ambos se conocieron hace 17 años en ese plantel. Se casaron y tuvieron un hijo (Juan Francisco, quien ya cumplió 15 años). Belisario Sanango cursa el sexto de básica. El año pasado fue alumno de la señorita Aída.
“Ella es bien buena. Yo no sabía nada de las materias, era perezoso. La señorita Aída me decía ‘sí puedes’ y aprendí hasta a dividir. Lloré cuando supe que se iba, mi mamá también, le hicimos una fiesta con otros compañeros”.
Hasta el viernes anterior, Sanango aprovechaba cualquier espacio libre para visitar a su ex maestra. Durante la entrevista, golpeó la puerta del salón de la señorita Aída y le preguntó si necesitaba que la traslade a algún sitio de la escuela.
Con una fábula del Rey León y la Zorra entre las manos, la profesora comentó al aula: “Este relato breve siempre nos deja una moraleja, ¿sus personajes son?”. “Animales, nos dejan una lección de vida”, corearon los niños.
Kevin Gastay, de 8 años, asegura que es una buena maestra, que no se enoja y es paciente. “Toma los libros y se los coloca muy cerca de los ojos, si no le pide a su esposo que nos lea. Él a veces la acompaña”, comenta.
Al inicio de clases, la maestra Aída les contó a los niños que tenía una dificultad para ver con claridad, les pidió comprensión y que no se rían del malestar
Esta noticia me ha gustado especialmente debido a la admiración que me inspira este tipo de personas que, aún teniendo multitud de barreras físicas y psicológicas son capaces de darnos ejemplo a los demás con su gran capacidad de superación.
ResponderEliminarMe conmueve también el cariño y respeto que le proporcionan sus alumnos desde un primer momento ya que, gracias a su labor como educadora acerca unos valores muy importantes a las nuevas generaciones que compondrán la sociedad del mañana. Aún así, me choca el hecho de que se le proporcionasen la jubilación antes al marido por la edad de éste y el tiempo de oficio que a la propia Aida.
de dónde ha salido la noticia?? quiero fuentes... no olvidéis que todo lo que no citáis debidamente lo robáis de otros... venga, citad la fuente original bien citada...
ResponderEliminarLa historia es preciosa :-)
Hola yo era alumno de esa profesora y de su marido desde cuando empece a estudiar la primaria.Y me fui a otro pais.
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